El Movimiento Raeliano condena la introducción de la pena de muerte en Israel y recuerda el Sexto Mandamiento: «NO MATARÁS»
París, 15 de abril de 2026 — El Movimiento Raeliano expresa su profunda indignación y condena enérgicamente la aprobación, el 30 de marzo de 2026, de una ley que introduce la pena de muerte por actos de terrorismo en Israel. Aprobada en su lectura final por 62 votos a favor y 48 en contra, en presencia del primer ministro Benjamín Netanyahu, esta medida constituye una grave violación del principio fundamental del respeto a la vida humana.
«Es profundamente paradójico que un Estado que se define como “judío” adopte una ley que contradice uno de los principios más sagrados de la Torá: Al Tirtzah —“No matarás”—», declaró el Gran Rabino Raeliano, portavoz del Mesías Rael. «Este mandamiento no es simplemente una directriz moral; afirma el carácter sagrado e inviolable de la vida humana. Pretender el derecho a quitar la vida en nombre de la seguridad es colocarse por encima de este principio fundamental».
En la tradición judía, Israel está llamado a ser Or LaGoyim, una luz para las naciones. Esta vocación implica mayor justicia, compasión y responsabilidad moral, no privilegio. Como subraya el Gran Rabino Raeliano, «la elección nunca ha sido un privilegio, sino una exigencia moral superior», lo que implica mayor compasión, nunca mayor violencia.
El propio Talmud enseña que un Sanedrín que dictaba una sentencia de muerte una sola vez en setenta años era considerado «asesino». El Gran Rabino Raeliano señala que esta referencia histórica subraya cómo la pena de muerte debía seguir siendo una excepción casi inexistente —«setenta años, no setenta horas de debate parlamentario»— y no convertirse en una herramienta política.
El Movimiento Raeliano denuncia también el carácter discriminatorio de esta ley, que se aplica de facto casi exclusivamente a los Palestinos y se extiende a los territorios ocupados desde 1967, lo que suscita serias preocupaciones en cuanto a su conformidad con el derecho internacional. «Ver a dirigentes políticos celebrar la introducción de la muerte como instrumento del Estado es profundamente impactante», añadió el Gran Rabino Raeliano.
Más allá de las consideraciones legales y políticas, el Movimiento Raeliano recuerda una verdad fundamental: la humanidad forma un solo cuerpo, del cual cada ser humano es una célula. Destruir una vida es debilitar al conjunto. «Aunque nos dijeran que hay que matar a un hombre para salvar a toda la humanidad, nunca deberíamos hacerlo. Es precisamente respetando cada vida como la humanidad se salva a sí misma», concluyó el Gran Rabino Raeliano.
El Movimiento Raeliano hace finalmente un llamado a las autoridades Israelíes para que reconsideren esta decisión e insta a la comunidad internacional —gobiernos, organizaciones de derechos humanos e instituciones religiosas— a intensificar los esfuerzos para abolir la pena de muerte en todo el mundo.
León Mellul
Gran Rabino Raeliano
Movimiento Raeliano Internacional
«Es profundamente paradójico que un Estado que se define como “judío” adopte una ley que contradice uno de los principios más sagrados de la Torá: Al Tirtzah —“No matarás”—», declaró el Gran Rabino Raeliano, portavoz del Mesías Rael. «Este mandamiento no es simplemente una directriz moral; afirma el carácter sagrado e inviolable de la vida humana. Pretender el derecho a quitar la vida en nombre de la seguridad es colocarse por encima de este principio fundamental».
En la tradición judía, Israel está llamado a ser Or LaGoyim, una luz para las naciones. Esta vocación implica mayor justicia, compasión y responsabilidad moral, no privilegio. Como subraya el Gran Rabino Raeliano, «la elección nunca ha sido un privilegio, sino una exigencia moral superior», lo que implica mayor compasión, nunca mayor violencia.
El propio Talmud enseña que un Sanedrín que dictaba una sentencia de muerte una sola vez en setenta años era considerado «asesino». El Gran Rabino Raeliano señala que esta referencia histórica subraya cómo la pena de muerte debía seguir siendo una excepción casi inexistente —«setenta años, no setenta horas de debate parlamentario»— y no convertirse en una herramienta política.
El Movimiento Raeliano denuncia también el carácter discriminatorio de esta ley, que se aplica de facto casi exclusivamente a los Palestinos y se extiende a los territorios ocupados desde 1967, lo que suscita serias preocupaciones en cuanto a su conformidad con el derecho internacional. «Ver a dirigentes políticos celebrar la introducción de la muerte como instrumento del Estado es profundamente impactante», añadió el Gran Rabino Raeliano.
Más allá de las consideraciones legales y políticas, el Movimiento Raeliano recuerda una verdad fundamental: la humanidad forma un solo cuerpo, del cual cada ser humano es una célula. Destruir una vida es debilitar al conjunto. «Aunque nos dijeran que hay que matar a un hombre para salvar a toda la humanidad, nunca deberíamos hacerlo. Es precisamente respetando cada vida como la humanidad se salva a sí misma», concluyó el Gran Rabino Raeliano.
El Movimiento Raeliano hace finalmente un llamado a las autoridades Israelíes para que reconsideren esta decisión e insta a la comunidad internacional —gobiernos, organizaciones de derechos humanos e instituciones religiosas— a intensificar los esfuerzos para abolir la pena de muerte en todo el mundo.
León Mellul
Gran Rabino Raeliano
Movimiento Raeliano Internacional

