¿Un “Premio Nobel de la Guerra”? El Movimiento Raeliano denuncia una farsa política
Ginebra, 28 de octubre de 2025 — El Movimiento Raeliano expresa su profunda consternación ante la entrega del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, ya que esta decisión revela una vez más, la deriva política y la incoherencia moral de una distinción que debería celebrar la paz, pero que parece servir cada vez más a los intereses de las potencias dominantes.
«El Premio Nobel de la Paz se ha convertido, con demasiada frecuencia, en un instrumento político disfrazado de reconocimiento moral. Otorgar este premio a una persona que ha apoyado públicamente actos de violencia e injerencias extranjeras es una ofensa a la verdadera paz», declaró Princess Loona, portavoz del Movimiento Raeliano.
La portavoz recordó que el testamento de Alfred Nobel estipulaba que el premio debía otorgarse a la persona que haya obrado más por promover la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y la promoción de congresos de paz.
Sin embargo, la historia reciente del premio está plagada de decisiones controvertidas: Henry Kissinger en 1973 y Barack Obama en 2009 son ejemplos contundentes, pues cada uno representa más el dominio militar y geopolítico que la paz verdadera. «Estas elecciones reiteradas revelan una hipocresía estructural. ¿Cómo hablar de paz cuando se recompensa a quienes apoyan o justifican la guerra?», continuó Princess Loona.
Varios observadores recordaron que la reciente galardonada apoyó las “guarimbas”, manifestaciones violentas que causaron numerosas víctimas, y pidió públicamente una intervención militar estadounidense contra su propio país. Detrás de la fachada democrática subyace una lógica de injerencia, confrontación y destrucción. «Eso no es paz, es política», subrayó la portavoz.
El Movimiento Raeliano también cuestionó el simbolismo del momento elegido: «Mientras se desarrolla ante nuestros ojos un genocidio en Palestina, el comité Nobel elige honrar a una figura asociada al apoyo de dirigentes belicistas como Netanyahu. ¡Qué trágica ironía!», lamentó Princess Loona.
Frente a tales contradicciones, el Movimiento Raeliano hace un llamado a regresar al espíritu original del Premio Nobel, basado en la fraternidad universal y la no violencia absoluta.
Desde hace más de cincuenta años, Rael, fundador y líder espiritual del Movimiento Raeliano, y los Raelianos colaboran activamente por la promoción de la paz, la ciencia y el amor, organizando Meditaciones Planetarias por la Paz y promoviendo el desarme global.
«La verdadera paz no se obtiene mediante las armas o las sanciones, sino a través de la educación en la compasión y la no violencia. Ese es el mensaje que transmitimos desde 1973 y es más relevante que nunca», concluyó Princess Loona.
«El Premio Nobel de la Paz se ha convertido, con demasiada frecuencia, en un instrumento político disfrazado de reconocimiento moral. Otorgar este premio a una persona que ha apoyado públicamente actos de violencia e injerencias extranjeras es una ofensa a la verdadera paz», declaró Princess Loona, portavoz del Movimiento Raeliano.
La portavoz recordó que el testamento de Alfred Nobel estipulaba que el premio debía otorgarse a la persona que haya obrado más por promover la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y la promoción de congresos de paz.
Sin embargo, la historia reciente del premio está plagada de decisiones controvertidas: Henry Kissinger en 1973 y Barack Obama en 2009 son ejemplos contundentes, pues cada uno representa más el dominio militar y geopolítico que la paz verdadera. «Estas elecciones reiteradas revelan una hipocresía estructural. ¿Cómo hablar de paz cuando se recompensa a quienes apoyan o justifican la guerra?», continuó Princess Loona.
Varios observadores recordaron que la reciente galardonada apoyó las “guarimbas”, manifestaciones violentas que causaron numerosas víctimas, y pidió públicamente una intervención militar estadounidense contra su propio país. Detrás de la fachada democrática subyace una lógica de injerencia, confrontación y destrucción. «Eso no es paz, es política», subrayó la portavoz.
El Movimiento Raeliano también cuestionó el simbolismo del momento elegido: «Mientras se desarrolla ante nuestros ojos un genocidio en Palestina, el comité Nobel elige honrar a una figura asociada al apoyo de dirigentes belicistas como Netanyahu. ¡Qué trágica ironía!», lamentó Princess Loona.
Frente a tales contradicciones, el Movimiento Raeliano hace un llamado a regresar al espíritu original del Premio Nobel, basado en la fraternidad universal y la no violencia absoluta.
Desde hace más de cincuenta años, Rael, fundador y líder espiritual del Movimiento Raeliano, y los Raelianos colaboran activamente por la promoción de la paz, la ciencia y el amor, organizando Meditaciones Planetarias por la Paz y promoviendo el desarme global.
«La verdadera paz no se obtiene mediante las armas o las sanciones, sino a través de la educación en la compasión y la no violencia. Ese es el mensaje que transmitimos desde 1973 y es más relevante que nunca», concluyó Princess Loona.

